Hay veces que, sin quererlo ni beberlo, no puedes evitar involucrarte en lo que Dios o la propia vida a puesto como obstáculo, y no me refiero a estupideces del día a día, me refiero a la pérdida, al agur definitivo, a la última sonrisa, a la compasión ajena, como la que siento yo ahora.
hay cosas inevitables, hay veces que toca ser fuerte sin serlo, sin estar preparado, sin quererlo.
Cosas que nadie merece, cosas nadie quiere, cosas que pasan.
No me quejo, solo me manifiesto, solo me desahogo.
Si no valoramos ahora, más tarde no podremos recordarlo sonriendo.
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